El problema del alquiler de vivienda

De todos es sabido, que la crisis inmobiliaria ha ayudado a que la demanda del alquiler crezca considerablemente. Los factores principales que han influido en esta situación, como dice el profesor Gonzalo Bernardos, han sido, el aumento del paro, la bajada de los salarios y la falta que crédito para comprar una vivienda. Estos factores han impedido que las familias puedan comprar, y por lo tanto, opten por el alquiler.

En los últimos 10 años el porcentaje de familias que vivían de alquiler pasó del 13’6 % al 16’3%, esto supuso un incremento de 783.200 familias, que optaron por el alquiler, cuando apenas se construían viviendas nuevas.

Año 2015

Este problema se acusa más, cuando a partir de 2015 la economía empieza a recuperarse y la capacidad de pago de los inquilinos aumenta, y éstos deciden comprar, en lugar de continuar de alquiler.

Por lo tanto, según comenta el profesor Bernardos, los problemas actuales son dos: Una escasa oferta de vivienda disponible para alquilar y una subida considerable de los precios del alquiler, que hace que llegue a ser más baja la cuota de la hipoteca, que la renta del alquiler en muchos casos.

Según el profesor, las soluciones podrían ser tres:

  • El aumento de la oferta.
  • La disminución de la demanda.
  • Y le legislar para evitar rápidas subidas de las rentas.

Por lo tanto, si aumenta la oferta, la demanda baja y si por ley se alarga el tiempo de duración de los actuales contratos, se conseguirá evitar una burbuja de alquiler.

No hay dudas, que las subvenciones a los inquilinos previstas por los  gobiernos, son un gran error. Según el profesor, van destinadas a ganar votos, pero no a solucionar los problemas actuales, ya que lo que se está incentivando es que aumente lo que hay en exceso, la demanda de alquiler, por lo que hará subir el precio, convirtiendo la ayuda al inquilino, en una subvención al propietario.

El profesor propone varias medidas, como:

  • Reformar la Ley de Arrendamientos Urbanos, para que el periodo mínimo de los contratos, se alargue a 10 años. Con esto se consigue estabilidad para las familias que viven de alquiler. Ojo, procurando que el propietario no eleve la renta durante ese periodo, más de un 2% por encima del IPC.
  • Mayores incentivos fiscales a los propietarios, no teniendo que tributar por las rentas obtenidas, ni tampoco por el pago del IBI.
  • Limitar los beneficios injustificados, que obtienen los propietarios de suelo, cuando este pasa de ser calificado de agrícola, a residencial o industrial.
  • Facilitar la compra de una vivienda, a aquellas familias que están de alquiler, permitiéndoles que los impuestos derivados de la compra, puedan pagarlos en cómodos plazos.

Lógicamente, como estas medidas tendrían repercusión a medio-largo plazo, no interesaría a la mayoría de los políticos, siendo para ellos las mejor opción, la de subvencionar al inquilino, para que así les proporcione muchos más votos a corto plazo, coincidiendo todos los Planes de Vivienda que suelen aprobar, con la duración de cada legislatura, y aprobándolos, cuando se acerca el periodo de elecciones.

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